lunes, 21 de marzo de 2016

QUÉ ES UNA CONSTELACIÓN FAMILIAR

El ejemplo de la orquesta





“A veces me preguntan: “¿Qué es una Constelación Familiar?” Y no siempre es tan fácil de explicar.


Suelo decir de manera más técnica y “seria” que es un abordaje terapéutico creado por el alemán Bert Hellinger y que integra varios abordajes para lograr sanar ciertos temas de una persona. Y por sobre todas las cosas, ordenar el lugar de esa persona en su sistema familiar.

Pasado un tiempo y luego de pensarlo con calma, la mejor manera que he encontrado de explicar lo que es una Constelación Familiar es la siguiente:

La familia es como una orquesta. Cada miembro tiene su silla (su lugar) y su instrumento (su destino). Y cada uno de nosotros tiene un puesto asegurado en esa orquesta, así sea tocando los platillos o siendo el concertino.

Como toda orquesta, tiene sus características particulares. El repertorio de algunas es de clásicos: otras, deciden modernizar sus piezas. Es parecido a los temas de cada familia: para algunos es el dinero, para otros la violencia, para otros las mujeres que se quedan solas o los hombres que se van. Ese es su repertorio.


A veces faltan personas en la orquesta. Y no por ello, ésta deja de tocar o presentarse una noche. Es lo que en Constelaciones conocemos como los excluidos, personas que por alguna razón u otra, parecen quedar fuera de la familia, sin derecho a pertenecer (por ejemplo los ladrones, las prostitutas, los asesinos, los adictos, los discapacitados, los que hicieron algún mal, entre otros).
Así como en la música, la familia sigue su curso, sigue tocando, sigue dando vida, sólo que con un detalle importante: hay algunas sillas vacías que ocupaban esos músicos que fueron excluidos, y quedan algunos instrumentos sin tocar. Y parece que “algo” falta en la historia.

Entonces, como puede pasar en una orquesta, algún músico se sienta en la silla del que no está. Y comienza a tocar su instrumento (que no es el propio o el que le tocaba a él o a ella), es el de otra persona, la silla es de alguien más. La cosa se puede complicar aún más si este músico sustituto trata de tocar su propio instrumento y el otro. Eso, desde el punto de vista familiar, se da cuando decimos que una persona “toma el destino” de otra en su historia y comienza a repetir la historia. Y es cuando vemos que en un grupo filiar, las mujeres se enferman de los pulmones, o los hombres mueren del corazón, o a las mujeres les cuesta salir embarazadas o tienen hijos a muy temprana edad. Cualquiera que sea el destino repetido, podríamos decir que es una lealtad ciega a quien vino antes, a quien ocupaba esa silla y por alguna razón ya no está allí.

¿Y cuál es la solución?


Y es allí, cuando constelamos. ¿Cómo?
Lo primero es armar la historia de esa orquesta a la que pertenece la persona. Reconocer las repeticiones, contar a los excluidos y ubicar hechos importantes que hayan marcado el devenir de ese grupo.

Lo segundo, es armar la orquesta. Colocar a cada músico es su lugar con su silla y su instrumento. Esto quiere decir, incluir a los excluidos y honrarlos, toquen lo que toquen y como lo hayan hecho. Respetar su silla y su partitura.


Y, por último, que el paciente o cliente tome su propio lugar, el que le corresponde, el que es para él o para ella. Y que se haga cargo de su silla, su partitura y su instrumento. Y que suene lo mejor que pueda. Con la música que el alma familiar le susurra al oído y la que su propia alma decide plasmar en el pentagrama de la vida.

Gracias Raiza por tu colaboración.

Autora del texto: Raiza Ramírez. Psicoterapeuta Gestalt, Terapeuta en Constelaciones Familiares y Coach Ontológico.


Apreciad@ visitante.

Como nos dice Cristina Navarro –Facilitadora de Constelaciones:

“Los talleres de constelaciones familiares son una oportunidad única para comprender los vínculos invisibles que operan en la red familiar e iniciar un profundo cambio en nuestras vidas.
En esta época hemos llegado a pensar que podemos desdeñar la influencia en nuestras vidas y “liberarnos” de las ataduras que nos impone. En los países desarrollados la conciencia de estar incluidos en una familia se ha reducido considerablemente. Apenas los padres y hermanos llegan a ser tenidos en cuenta.
El trabajo con constelaciones, creado por Bert Hellinger, revela que la influencia de la red familiar es poderosa y determinante en nuestras vidas aún sin saberlo. Esto nos lleva a la convicción de que dar la espalda a esta influencia solo nos puede llevar a estar más inconscientes a las fuerzas que nos mueven y hacer nuestras vidas más ingobernables.
La práctica de este trabajo nos lleva a aumentar la conciencia de la influencia de nuestra familia en nosotros, tanto seamos participantes como espectadores, y aprender acerca de las leyes que rigen el desarrollo del amor en su seno.
Esta terapia sirve para darte cuenta de dónde estás parado y hacia dónde quieres ir, ver las implicaciones sistémicas que traes de la familia y no te dejan avanzar o tu propia actitud ante los problemas o la vida, darte cuenta del valor que tienes al querer afrontarlos y buscar en ti la fuerza necesaria para hacerlo.
Crecer como la flor salvaje que se ha enfrentado a rocas y piedras en su camino, para salir a la luz del día pareciendo frágil y sacando su fuerza a través de su determinación del basta ya”, permitiéndote tomar el riesgo de romper los viejos moldes y limitaciones que han estado impidiendo que fluya tu energía”.

Gracias Cristina por tu aporte.

Cristina Navarro. Facilitadora de Constelaciones según método “Bert Hellinger”. Formada en Técnicas Gestálticas.

Te deseo una larga vida y Sabiduría para vivirla. Que tu Sol brille siempre.
Jesús de los Ángeles Rodríguez Martínez

Fuentes
Qué es una constelación familiar 
Los talleres de constelaciones 


jueves, 17 de marzo de 2016

Cómo orar

El Padre Amor sostiene para sus hijos el suministro ilimitado de todo el bien que podamos requerir para nuestra evolución feliz.


Si estamos de acuerdo en que Dios escucha cada uno de nuestros llamados y como nos ama, jamás deja de respondernos… ¿por qué entonces no siempre desciende el bien requerido, a pesar de que decimos orar al Padre por ello?

¿No será un buen momento para revisar cuál es nuestra actitud al “orar”? ¿Pedimos con Fe, pedimos con Paz? ¿Pedimos con la certeza de que Él nos escucha? ¿Actuamos de acuerdo con la demanda que elevamos?

Al revisar nuestra forma de orar o pedir, tal vez surja que al hacerlo no estamos en Paz. Demandamos con ansiedad, con desesperación, y tanto una como la otra son energías de baja vibración que retrasan la conexión con energías de Luz, que son las que contienen el bien demandado.

Recordemos que lo similar atrae a lo similar, así, si pedimos en nombre de la Divina Presencia De Dios que hay en uno, sabiendo que el Almacén Divino ya está preparado para suministrarnos antes de que tomáramos conciencia de que algo nos falta, si pidiésemos con  Fe inquebrantable y lo sostuviésemos cada momento sin dudar, sin escudriñar por dónde nos llegará, sin ansiedades por la tardanza en la respuesta… sea lo que sea deberá manifestarse, porque es Ley que la demanda compele la respuesta.

De aquí la absoluta necesidad de sostener la Paz, porque ello es sinónimo de Fe. La demanda abre un canal de conexión con la Fuente del Bien; la Paz es una poderosa fuerza que atrae el bien requerido, es un generador de Poder que emana y sostiene los regalos de Dios.

Si la necesidad es curación debe precederle un estado de Paz.

Si la necesidad es por algo familiar, debemos tratar de mantener la Paz y Armonía en el ambiente de nuestros hogares.

Si debemos educar niñ@s, solo responderán a nuestra Paz, reflejada en la Paciencia y el Amor.

Si es trabajo, debemos demandarlo y esperarlo en Paz.

Si es dinero lo mismo, ya que todo es energía que va a responder al estado de vibración de nuestra energía.

La Paz no es letargo o inacción, es hacer todo lo que nos corresponde pero sin discordias, prisas o nervios.

Si hay un tan llamado “problema” y necesitamos la solución, ¿de qué nos sirve pedir la Paz, si ni siquiera podemos orar correctamente?

La Paz es una necesidad primordial en la Tierra, y cada uno de nosotros somos parte activa en esta Paz que deseamos para el Planeta. Recordemos la Unidad de toda Vida: estoy en Paz y expando Paz y si sucede lo contrario, también lo expando. Somos directamente responsables por la Paz del Mundo, de los Elementos y de toda Vida.

¿Cómo nos ayuda la Llama Violeta a encontrar la Paz? Transmutando los ímpetus de discordia. La Llama Violeta es Paz, debe ser invocada con Paz y a Su paso la Paz sella toda transmutación, porque la Vida libre es Vida en Paz.

Tenemos la Gracia de tener una Divina Presencia, un Cristo, Mensajeros Celestiales, Arcángeles, Ángeles y Grandes Seres Cósmicos dispuestos a responder nuestros llamados, a darnos la Protección que necesitamos mientras caminemos en  la Tierra. 

¿No será momento de aprender a comunicarnos con Ellos en la frecuencia que nos permite tal conexión? Aprendamos el auto-control y conoceremos esa mejor calidad de vida que se forjará en nuestros entornos, familias, actividades y perdurará cada momento de cada día, porque se habrá convertido en un Estado que no desearemos perder, porque no nos hallaríamos ya confortables.

No nos sentiremos confortables en medio de discusiones, escuchando músicas disonantes, observando imágenes de violencia, y de hecho lo externo irá cambiando, como irán cambiando nuestros hábitos alimenticios, no consumiendo estimulantes que nos alteren, y tratando en lo posible de crear afín a lo que sentimos, evitaremos las reacciones que tanto daño hacen y comenzaremos a ser maestros de nuestra energía y no juguetes para cada cosa externa que perturbe a nuestro interior.

Luego de un día vivido en Paz se nos dará más oportunidad de aprender y servir.

La Paz nos acerca a los Ángeles y a toda cosa buena, a todas sus bendiciones y especialmente nos acerca a una mejor calidad de vida.

Apreciad@ visitante

Creyente de tal o cual religión, o no creyente, te invito a que consideres que siempre hay un espacio para la reflexión sobre la paz espiritual o paz interior que  no es más que aquella certeza, impalpable pero real, de bienestar emocional, físico y espiritual. Es el cierto sentir de la tranquilidad profunda que te llega cuando eres capaz de desconectarte de la terrible batalla que mantienes contigo, esa batalla de los pensamientos inquietantes y perturbadores, que aunque sean inútiles no son menos amenazantes.

Lograr el Estado de Paz Interior es  una tarea de cada día  asumida con total compromiso. Es un proceso que se construye día a día de la mano del silencio, porque el silencio habla y cuando aprendes a escucharlo  te brinda la oportunidad de darte cuenta de lo que realmente albergas en tu interior. Ese silencio que te permite evaluar lo que estás haciendo con tu vida y de si el rumbo que estás tomando es el que quieres o no. Conseguir llegar al Estado de Paz Interior se consigue entonces desde la reflexión. Y en este trabajo del encuentro contigo puede ayudar la meditación, el yoga, los ejercicios respiratorios, etc. Cada quien encontrará el o los complementos de ayuda más apropiados porque éstos son muy personales. Al final, como siempre, llega el momento en que tod@s  desandaremos nuestro propio camino, diferente o diferenciado  de otros. Y es  ahí entonces (yo creo) desandando ese  tu camino donde  encontrarás  la Paz Espiritual.

Te deseo una larga vida y sabiduría para vivirla. Que tu Sol brille siempre.

Jesús de los Ángeles Rodríguez Martínez

Fuentes
Imagen tomada de la Web



viernes, 26 de febrero de 2016

La felicidad es algo que uno decide con anticipación. Cinco reglas para ser feliz.

Una señora bien equilibrada y orgullosa, de 92 años de edad cada mañana se paraba a las 8 en punto para peinar su cabello al estilo de peluquería y aplicarse un maquillaje perfecto, aún sabiendo que era casi ciega y que hoy tenía que mudarse a un asilo de ancianos.


Su marido de 90 años, recientemente había muerto, obligándola a realizar este cambio en su vida después de su fallecimiento tan doloroso para ella. Había sido una pareja muy felizmente casados por más de 60 años.

Después de muchas horas de esperar pacientemente en la recepción del asilo de ancianos, ella sonrió muy dulcemente cuando le avisaron que su habitación estaba lista. Mientras ella maniobraba su andador al ascensor, la enfermera le daba una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y cortinas que habían sido colocadas en su ventana, “me encantan”, dijo ella con el entusiasmo de una niña de 8 años al que acaban de mostrarle un nuevo cachorro.


"Sra. Pérez, usted aún no ha visto el cuarto, sólo espere" le dijo la enfermera. "Eso no tiene nada que ver", dijo ella. "La felicidad es algo que uno decide con anticipación. El hecho de que me guste mi cuarto o no me guste, no depende en cómo esté arreglado el lugar, depende en cómo yo arregle mi mente. Ya había decidido de antemano que me encantaría. Es una decisión que tomo cada mañana al levantarme".
"Cada mañana que me levanto tengo dos opciones

1. Puedo pasarme el día en la cama enumerando las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que ya no funcionan, o…
2. Puedo levantarme de la cama y agradecerle al universo por las que sí funcionan.
Para mí, cada día es un regalo, y mientras mis ojos estén abiertos me enfocaré en ese nuevo día y en las memorias felices que he guardado en mi mente.
La vejez es como una cuenta bancaria, uno extrae de lo que había depositado en ella". Entonces, hablándole a la enfermera, mi consejo para ti sería "que deposites una gran cantidad de felicidad en la cuenta bancaria de tus recuerdos, para que un día puedas retirarla cuando las cosas se pongan difíciles".
Y antes que la amable enfermera la dejara en su nueva habitación para que acomodara sus cosas le dijo, "quiero compartir contigo 5 reglas para ser feliz. Estas las aprendí hace muchos años y trato de cumplir con ellas todos los días y espero que te ayuden a ti tanto como me han ayudado a mí".
1. Libera tu corazón de odio
2. Libera tu mente de preocupaciones
3. Vive humildemente
4. Da más
5. Espera menos
Gracias Gabriel por compartir esta lección de vida
Apreciad@ visitante
Es un hecho comprobado por la realidad misma que la vida, la tuya, la mía, la de muchos, la de todos, es en mayor o menor medida… difícil. Y lo es porque a veces hay situaciones que escapan a nuestro control. En la realidad de la señora Pérez lo son su estado de casi ceguera, su viudez, su ingreso a un asilo de ancianos, sus limitaciones físicas. Pero lo que está claro es que  decidió no sentir pena por ella, lo que equivale a decir no victimizarse  y, por el contrario,  hacerse cargo de su realidad para vivir de forma más saludable y feliz.
Como esta señora, y como tantos seres humanos, yo no soy la excepción, siempre eres tú el que opta entre hacerte cargo  de tu vida o considerarte una víctima de ella. Si te decides por lo primero quiero decirte, por si no lo sabes, o si lo sabes deseo recordarte que existe algo en ti  y es nada menos que tu fuerza interior. El secreto… solo tienes que mirar dentro de ti para encontrarla.
Deseo agregar un punto más a las cinco reglas para ser feliz y es:
                                      Agradece cada día por todo lo que tienes. 
Te deseo una larga vida y sabiduría para vivirla. Que tu Sol brille siempre.
Jesús de los Ángeles Rodríguez Martínez
Fuentes
Gabriel Blanco. Publicado  en Facebook
Foto de Gabriel Blanco

miércoles, 17 de febrero de 2016

El saludo… un valor incomprendido

Un judío trabajaba en una planta empacadora de carne en Noruega. Un día, terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo, se cerró la puerta con el seguro y se quedó atrapado dentro del refrigerador, golpeó fuertemente la puerta y empezó a gritar, pero nadie lo escuchaba. La mayoría de los trabajadores se habían ido a sus casas, y era casi imposible escucharlo por el grosor que tenía esa puerta. Llevaba cinco horas en el refrigerador al borde de la muerte. De repente se abrió la puerta. El guardia de seguridad entró y lo rescató.

Después de esto, le preguntaron al guardia ¿a qué se debe que se le ocurrió abrir esa puerta si no es parte de su rutina de trabajo? El explicó: “llevo trabajando en esta empresa treinta y cinco anos, cientos de trabajadores entran a la planta cada día. Este judío es el único que me saluda en la mañana y se despide de mí en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible. Hoy me dijo hola, pero nunca escuché hasta mañana. Yo espero por ese hola, buenos días, y ese chao, hasta mañana cada día. Sabiendo que todavía no se había despedido de mi, pensé que debía estar en algún lugar del edificio, por lo que lo busque y lo conseguí”.

Creo que coincidirás conmigo en que lo que acabas de leer es una linda historia y una excelente lección pero no te quedes sólo con esto; te invito a reflexionar sobre lo que sigue:

“Recibe a toda persona con buena cara” Rab Avigdor Miller zz’l de la Mishna en Avot (1:15).

“No recibas ni saludes a nadie de espaldas, sino de frente cara a cara, […] el interés en la persona se fija en la mirada, ver a quien vas a saludar con interés, con atención, y […], la forma de poner una cara linda es añadiéndole una sonrisa que embellece esa cara, esa es la forma correcta de recibir a toda persona, de saludar a la gente.” Rab Miller

Desde niños hemos aprendido “buenos modales” y entre estos los que atañen al saludo, tanto al presentarnos  como al retirarnos. La intención de quienes nos lo enseñaron, sin duda, fue buena, con el propósito de ser “educados” y considerados” con los demás. Pero hoy, mirando hacia atrás, nos damos cuenta que lo aprendimos mecánicamente repitiendo expresiones sin pensar en el efecto que tienen.
Vayamos por parte. Saludar de forma automática, como una simple “formalidad”, revela incomprensión del valor del saludo, el cual satisface una necesidad esencial de los seres humanos como el ser identificados, reconocidos, valorados, respetados, aceptados e incluidos. Por lo tanto se puede decir sin temor a equívocos que el saludo es un elemento primordial para la autoestima y un elemento emocional insustituible en la interacción humana.
En cuanto al efecto que el saludo produce lo hace en la esfera del estado anímico de las personas, el cual se ve afectado de modo “negativo” cuando se sienten ignoradas o que no han sido “bienvenidas”, cualquiera que sea el lugar donde sean atendidas. Tal vez ahora empecemos a entender que el saludo va más allá de ser una parte de lo que aprendimos como “buenos modales”.
Pero ¿qué son los “buenos modales”? y ¿cuáles son algunas de sus características? Una definición académica sería: Los buenos modales son los actos que expresan el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad de los demás. 

Algunas características de buenos modales son:
-         Sonreír (o aprender a sonreír) independientemente del temperamento que uno posea. Como dijo el erudito Shamai: “Haz de recibir a toda persona con rostro cordial”. (Pirkei Abot 1: 14)
-         Adoptar el hábito de saludar, independientemente de la posición de uno en la sociedad.
-         Dirigirse al prójimo, es decir a aquél que está próximo a uno, con amabilidad.

Se puede decir que el saludo es una característica de buenos  modales de las más 
populares. Así en todos los países hay modismos que se manifiestan en el saludo. 
Tomando sólo dos ejemplos en España, por regla general, los caballeros se dan la
mano y las mujeres suelen darse dos besos en las mejillas.
En cambio en  Argentina, el saludo más común empleado para saludar a alguien es con un firme y caluroso apretón de manos. Las mujeres generalmente se dan un beso en una mejilla.

Los saludos verbales dependen de la situación.

Por ejemplo, la expresión "Hola" es un saludo común y casual. En cambio "Buen día" es un saludo más formal.


En las ciudades, no se suele saludar a los extraños que pasan por la calle, pero en las zonas rurales el saludo entre gente desconocida es común.
La realidad nos dice que es común en muchas personas saludar cordialmente cuando ingresan, pero cuando se retiran,  no prestan demasiada atención al saludo de despedida el cual es, o debería ser, un tema de consideración pues tiene tanta importancia el saludo al retirarse como el que se manifiesta al entrar.


Todos sabemos que actualmente llevamos, quien más quien menos, un ritmo de vida acelerado a tal punto que se llegan a situaciones como el compañero de oficina que al comprobar que en su agenda tiene ese día cita con su médico, de repente se retira y cuando venimos con esos cafés que tanto nos gustan y compartimos con alegría, vemos que ya no está.
¿Estás de acuerdo conmigo de que este es un  caso de descuido en el saludo al retirarse, y es algo que se puede mejorar?


También están aquellas  personas que llaman por teléfono, y cuando son atendidas saludan: ¿Hola? ¿Con quién hablo? Pero enseguida se dan cuenta que se trata de un error. En vez de comunicar a quien atendió que se trata de un error y saludar despidiéndose, directamente cortan la comunicación. Creo que la actitud adecuada es comunicar a su interlocutor del equívoco y despedirse con un ¡disculpe fue un error!, para luego saludar y cortar.


Mi pregunta es ¿en situaciones  similares a las señaladas,  te gustaría que te hagan eso? El sabio Hilel enseñó al respecto: “no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti”.

Saludar al presentarse y al retirarse es esencial en todo lugar y en todo momento. Debe respetarse el honor del prójimo tal como deseamos que se respete el nuestro.


También en el acto de  orar
Desconozco si crees en algo sobrenatural, sagrado o divino o si sólo  crees en ti. No estoy aquí para juzgarte ni para juzgar.  Independientemente de en quién crees permíteme compartir contigo lo siguiente.

Toda vez que inicies tu oración en primer lugar saluda al Padre-Madre Universal, a la Vida o a ti mismo     con respeto y honor de esta manera este proceder que está latente en tu interior se activará también en todos los momentos de  tu vida en que hables con tus semejantes.  Y al finalizar tu rogativa saluda también en la despedida porque de lo contrario estarías demostrándote que estuviste frente a la Energía Divina solo por obligación, o porque necesitabas pedirle algo, pero ahora que ya acabaste de hacerlo, ya no te interesa Su Presencia. Como lo expresa el Talmud […] “si no se hace así, es mejor no haber rezado”.

Entonces, recuerda que:


Te deseo una larga vida y sabiduría para vivirla. Que tu Sol brille siempre.
Jesús de los Ángeles Rodríguez Martínez

Fuentes
Imágenes: tomadas de la Web y de mi autoría.