Hay
un tiempo para todo
Septiembre
El Ángel de
septiembre nos ayuda a prepararnos para la cosecha a mano.
Según el
verano llega a cierre, el ángel de septiembre nos recuerda que pausemos y
reunamos energía nueva para que la culminación de un proyecto usualmente demande
una oleada de energía. El ángel de septiembre nos trae esta oleada asegurándose
que completemos nuestra tarea.
Este ángel
de verano tardío también nos ayuda a organizar las frutas de nuestra labor y compartir lo que hemos creado en nuestras
vidas. En septiembre, nosotros nos deleitamos en nuestra buena fortuna, ya sea
en el jardín, relaciones o carrera, y compartimos nuestro gozo con todos
aquellos cuyo apoyo ha hecho nuestra cosecha posible.
Apreciad@ visitante. En
la Biblia, en el Libro del Eclesiastés, Capitulo 3, versículo 2 podemos leer: “un
tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado”. Desde
lo simbólico hemos “nacido” en el verano y al igual que la naturaleza de la
cual formamos parte, hemos dado lo que pudimos, lo que quisimos o ambas cosas,
pero hemos dado. Siguiendo el curso de la vida el verano ya toca a su fin. Se
aproxima el otoño y con él nuestro tiempo de “morir” es decir, de recogernos en
nosotros mismos, de ir hacia nuestro interior y reflexionar sobre lo que hemos
plantado-sembrado y lo que hemos arrancado-cosechado.
Tal vez, un primer
balance te diga que debes aprender
humildad, paciencia, soltar ataduras y
esperar que el momento te sorprenda. Es posible que ya sea el momento de dejar
partir todo aquello que no es constructivo en tu vida, interpretaciones de la
realidad, de situaciones vividas.
Pero también es
importante para tu crecimiento interior saber compartir lo cosechado, pues el
que sabe compartir, todo lo tendrá. Sobre todo ese único sabor de haber ayudado
a alguien o de haber agasajado a un amigo.
No solamente de cosas
materiales se trata. También de compartir el afecto, el cariño, un buen abrazo
o un momento de tiempo con quienes queremos y nos parecían. Ellos sabrán valorarlo
mejor que nadie y lo retribuirán con creces. Así que, comparte y comprobarás que ese acto tuyo se convierte
en una de las mejores maneras de vivir mejor.
Hoy agradezco a muchas
personas, que sabiéndolo o no,
compartieron conmigo. ¡Gracias! De mi parte trataré de sembrarlo en
otros corazones, como lo hago hoy en ti, u otras vidas que lo necesiten como lo
ansié yo mismo. Para ti que estuviste, un abrazo desde mi alma.
Feliz
mes de septiembre. Feliz cosecha. Feliz compartir.
Te
deseo larga vida y sabiduría para vivirla. Que tu Sol brille siempre.
Jesús
de los Ángeles Rodríguez Martínez.